Cuadros de prostitutas mujeres caidas prostitutas legales y clandestinas en el franquismo

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Perder esa capacidad de negación significaba la claudicación, porque entonces se aceptaba la propia degradación. Es lo que Margarette Buber-Newmann 9 refería, en su caso en el proceso de adaptación a la vida en el campo de concentración, como la fase de la resignación, de conformación con el destino adverso: Poco a poco se pierde la dignidad frente a las SS, hasta que se llega a la rendición" Buber-Newmann, Para no sucumbir era necesario una gran disciplina.

Las presas políticas lo tenían claro. Y se aprestaban a contrarrestar con todas sus fuerzas los intentos de amansarlas por parte de la autoridad. La perspectiva de 30 años de condena en duras condiciones de encierro era suficiente para desmoralizar a cualquiera, mientras que las prostitutas a su alrededor cumplían a menudo penas que no superaban los pocos meses.

Yo en su lugar me ahorcaría. Valientes hijos de la Yo los conozco bien, muy bien, señora. Y si los viera usted en calzoncillos, borrachos, toreando las sillas, sin pagar la dormida [ En este sentido se expresaba Soledad Real: Era, pues, necesario el fortalecimiento del espíritu y del cuerpo.

Esta arbitrariedad se traducía, pues, en forma de administración de los escasos privilegios: Con este sistema se logró desarticular en parte la vida política de las presas Doña, A ello contribuían no pocos factores, y no era el menor la mentalidad histórica de división entre las mujeres decentes y las putas.

Pues mira esas presas; y dice otro: Y una que oyó: Putas no, ahora si por putas entiendes a las comunistas, somos comunistas García, Y no porque "no tuvieran sentimientos": Las amistades apasionadas eran tan frecuentes entre las políticas como entre las asociales y las delincuentes. Tener esa desviación sexual, o como la quieras llamar, implica estar trincado, agarrado y manipulado por la dirección. Y uno de los principales servicios que ellos necesitan es el espionaje de la gente política, esta condición va pareja con el chivateo García, Esto no se lo podían permitir las presas políticas.

A ello se unió la intensa politización y culturización surgida al calor de los amplios movimientos sindicales y reformistas de la época, lo cual les había permitido mejorar sus condiciones de vida; en suma, el ascenso de clase social por medio de la cultura y la politización.

En el extremo opuesto se situaban las prostitutas, fruto de la miseria material y cultural histórica, magnificada por la coyuntura bélica y el triunfo de las derechas.

Así pues, su escaso nivel cultural, unido a las condiciones de miseria reinantes y la consideración social de su trabajo, visto como la escoria de la escoria, se traducía en situaciones muy "bizarras", de las que las políticas se querían desmarcar: Por lo general nos impedían ese acercamiento muchas cosas García, Porque ellas, por un cigarro, te vendían su pan García, O se pegaban continuamente palizas. Entraba una nueva y le decía a otra: Y le pegaba una paliza.

Mi chulo sabe que lo que yo le doy no se lo da nadie, porque sabe que yo no me guardo una perra, que yo se lo doy todo a él. Y las posibilidades de ayudarles eran muy limitadas y ellas preferían un cigarro a un chusco de pan García, O se peleaban por otra mujer. Fulanita va a venir a esperarme cuando salga, y la otra decía: No, viene a por mí.

Y ya estaban agarradas García, Estructuralmente, en suma, como vamos indicando, eran muchas las fuerzas que separaban a las presas políticas de las presas prostitutas. La constatación de lo que ocurría a su alrededor, como el lesbianismo de las presas comunes, utilizado estratégicamente por la dirección en contra de las presas políticas, así como el abuso de las funcionarias de su poder para "ligar" con las reclusas, le hace decir a Soledad Real: Yo no sé si sería junto a la mala alimentación, pero ha implicado una degeneración física a pasos agigantados Ibid.: El tema de la degeneración es utilizado aquí, consciente o inconscientemente, como una forma de mantener la distancia respecto del lesbianismo de las presas comunes y, de paso, para precaverse contra tales veleidades.

Que las propias presas políticas utilizaran los argumentos de la degeneración de la raza, ligados a los planteamientos de higiene social en boga desde los años y , demuestra su penetración en el cuerpo social. Dicho médico afirmaba la inferioridad innata de las mujeres, cuyas inhibiciones sociales fomentadas por los valores de la religión y la raza desaparecían bajo el marxismo, concebido, en el modelo organicista del franquismo, como un virus ajeno al cuerpo social, lo cual las predisponía a una suerte de crueldad y brutalidad sin cuento.

En la calle se hablaba de las 'rojas', de las mujeres sin ley, de las mujeres condenadas y perdidas; y allí nos tenían con los ojos sin brillo, hundidos; [ Y allí estaba Maimona entre 'rojas', como clamaba ella espantada. Le habían hablado de hombres y mujeres con rabo, como bestias del Apocalipsis, capaces de envenenar con su aliento, que no creían en dios. Maimona no quería que nuestra sombra, en el suelo, se rozara con la suya, y con las miradas de acecho nos buscaba el rabo y los cuernos Ibid.: Pero las "huidizas miradas" se transformaban pronto en cercanía, gracias al contacto directo y al buen trato dispensado por las presas políticas: Era invertida y se me insinuó.

Yo le dije que no. Entonces ella se enfadó porque dijo que yo la despreciaba y la tenía a menos. Hablamos mucho y yo le hice ver que no. Pero este acercamiento solo fue posible estando juntas en la celda de castigo García, Pero cuando como en Ventas, estaban completamente separadas de nosotras y los talleres son aparte, talleres de comunes y talleres de políticas, ya estaban los grupos García, En los prostíbulos, militares falangistas y falangistas civiles descargaban la lujuria en las torturas que infligían, en la sangre que derramaban, todo de brochazos violentos, con las prostitutas, que colocaban desnudas en filas y golpeaban con las fustas [ Así pues, de forma paradójica los destinos entre ambos tipos de mujeres se aproximaban.

Así vemos que, al principio de la guerra,. Se denunciaban las unas a las otras como espías y rojas; su permanencia allí no era larga, dos o tres semanas, y sus clientes las devolvían a la libertad. El abuso de autoridad al que antes aludíamos podía ser directamente violento: Sin pagar se iban siempre, nadie se atrevía a reclamar nada. La víctima, por supuesto, nunca denunciaba. Otro punto de encuentro eran los prostíbulos, que hasta que la ONU no declaró la prostitución incompatible con la dignidad humana, en España funcionaron sin grandes dificultades.

A veces un hombre que ha sido mi cliente me pide un jovencito, me pide que haga de intermediaria. Algunos, una vez probado, se dan cuenta entonces de que eso es lo que les gusta.

Pero en casi todos es una prolongación de su papel de macho. Otra forma de contacto eran los anuncios en determinadas revistas, como las de culturismo por motivos obvios, lo que dio lugar a situaciones curiosas. Nunca un español ha vuelto a alcanzar ese título. No obstante, el régimen silenció completamente su gesta por considerar esa disciplina propia de homosexuales.

Parece bastante extendida; Granada: Es en ese momento cuando se reforma la Ley de Vagos y Maleantes para incluir a los homosexuales. El régimen ya había acabado completamente con la oposición política dentro del país y pasaba a buscarse nuevos enemigos. Muchos homosexuales no habían sido sorprendidos in fraganti y con esta legislación ya eran delincuentes potenciales.

La pena que acarreaba la aplicación de la ley era la reclusión en un centro de trabajo o colonia agrícola y el exilio o prohibición de residir en el territorio durante dos años. Los presos picaban piedra y cavaban zanjas. En total éramos noventa maricones.

Se pasaba el día cargando piedras, haciendo muros, sacando agua del pozo. Se pasaba tanta hambre que Manuel S. Estaban también los palos, que caían como un diluvio. Por equivocarse al marcar el paso, por responder, por rezongar, por quedarse rezagado al amanecer, por dormirse en la imaginaria, por nada, por todo. El director de la colonia era un sacerdote católico vasco. Escondía la correspondencia de los presos y era quien decidía si el interno estaba tres meses o los tres años de rigor que marcaba la nueva ley.

También funcionaron los centros especializados de Badajoz y Huelva. El primero era para los homosexuales pasivos y al otro iban los activos.

Había celdas en las que directamente los funcionarios les prostituían. En la calle, la Brigada Social buscaba a los homosexuales con agentes secretos en los cines y discotecas. Existían informes de conducta con todo lujo de detalles, no muy lejos de lo que hacía la Stasi con sus sospechosos, redactados por las autoridades religiosas, políticas y policiales que marcaban la vida de quienes eran señalados.

También especialmente dura fue la existencia de los transexuales, entonces travestis. Con la nueva clase media que estaba naciendo en las ciudades la gente ya no estaba tan desamparada y no se podía abusar de cualquiera con facilidad por muy homosexual que fuese.

Pero también llegaron los pelos largos y las minifaldas y el régimen volvió a ponerse en guardia. Este juez fue uno de los artífices de la nueva ley, que iba a ser la de Peligrosidad Social. Aunque su redactado era tan ambiguo que seguía permitiendo a los jueces hacer lo que les viniera en gana. Con todo, finalmente se impuso la teoría de que la homosexualidad no era un delito, sino una enfermedad que era preciso curar.

Lo que seguía siendo una terrorífica amenaza para la población. Una discriminación universal ; Javier Ugarte Pérez. Homosexuales, lesbianas y transexuales durante el franquismo. Muy interesante artículo, incluída la anécdota del proyecto de reeducación de Supongo que cuando se comprobó, ante la insistencia de dicho ministro, su identidad y rango, al comisario de policía en cuestión se le debió caer el pelo. Las lesbianas no son homosexuales?

No acabo de entender el título… querías poner gays en vez de homosexuales? Sirve tanto para mujeres como para hombres. Excelente reportaje, mi enhorabuena al autor. Efectivamente es el autor quien no lo aplica correctamente. ISBN , pero no recuerdo sin en él el lesbianismo ocupaba, entre las causas frecuentes de represión e internamiento, un lugar significativo.

Supongo que hay un estudio serio por elaborar para colocar dicho fenómeno en aquel contexto. Cuando se refiere a transexuales da por hecho que son mujeres transexuales, cuando también existen los hombres transexuales.

De todos modos muy buen artículo. No se plasmar la relación lírico-justiciera a esa sustitución, pero seguro que la tiene. Francisco, Paco Ballester veo que pones así en tu perfil linkedin vi ese documental tuyo enhorabuena!!! Mira que lo he buscado veces por internet y no hay manera. Deberían ponerlo en los colegios para protegerse de los supuestos dueños de la moral, de cualquier moral.

Se trata de una entrevista realizada en el programa Tolerancia Cero de RNE, a unas mujeres lesbianas. Encontré esto de casualidad,al buscar unas cintas. De estas veces que buscando una cosa, encuentras otra que ni recordabas. No sé si habra algun podcast con el prog. Puedo comprender su punto de vista si me pongo en su lugar y tengo en cuenta la época que les tocó vivir. Pero sigue pareciéndome que continuamos en esa escala de retrocesos que denuncian.

Lecturas interesantes de domingo 16 jose alfocea. Destruyendo la Psiquiatría - Acta Sanitaria. Una mujer transgénero nacida con pene no necesariamente se siente atraída por hombres. Hay muchas personas que se hacen la vaginoplastia y siguen sintiéndose atraídas por mujeres.

Por contra una chica transgénero nacida con pene transgenero es una mujer solo que en un cuerpo que socialmente esta visto como cuerpo de hombre. Realmente impactante el artículo. Gracias por un artículo de tanta calidad. Realmente, casi es verdad que eran invisibles entonces, y casi que lo siguen siendo en vuestro artículo.

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Y se aprestaban prostitutas españa estereotipos literarios contrarrestar con todas sus fuerzas los intentos de amansarlas por parte de la autoridad. En las ciudades existían redes de mujeres que no levantaban sospechas cuando se reunían a celebrar una fiesta en un piso. Las presas políticas lo tenían claro. El abuso de autoridad al que antes aludíamos podía ser directamente violento: No sabíamos si había llegado el momento. Pero las "huidizas miradas" se transformaban pronto en cercanía, gracias al contacto directo y al buen trato dispensado por las presas políticas: Acción Estratégica sobre Fomento de Igualdad de Oportunidades entre mujeres y hombres. Las presas políticas lo tenían claro. Una conclusión muy tentadora, pero que carece de sentido en la época. Las imperiosas necesidades de supervivencia de las vencidas en este caso, así como la doble moral reinante, llevaron a miles de mujeres a la prostitución. Y su causa era clara:

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